La historia de cada uno es una mochila que puede ser llevada con orgullo o con vergüenza. Para nadie es un misterio que soy socialista y orgullosamente concertacionista. A pesar de nacer el dramático año de 1973, soy allendista por convicción e ideología. Historia que llevo con la frente en alto y con la responsabilidad que eso conlleva. Hoy, con la confianza de la Presidenta, me desempeño como Gobernador con absoluta lealtad a ella y a su programa. Soy un bacheletista.
Hace unos días, el alcalde Berger se quejó ante una supuesta “falta de respeto” por parte mía, al llamarlo pinochetista. Si no recuerdo mal, Berger fue designado por el dictador como alcalde de Valdivia a fines de los ochenta y trabajó y defendió el gobierno de su General. Si eso no lo hace pinochetista, la verdad no se que con que nombre llamarlo.
Existe un nombre para quienes aprovechan la oportunidad de tener un cargo público sin compartir las políticas del gobierno al cual sirve. Eso se llama oportunismo.
Los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho a saber que piensan sus dirigentes políticos, porque más allá de sus gestiones administrativas, la ideología, sus valores son los que finalmente mueven a las personas a tomar decisiones. Ha quedado claro en el Congreso, donde finalmente, muchos parlamentarios han develado sus reales conceptos ideológicos... o simplemente han dejado emerger un profundo sentimiento oportunista, privilegiando sus proyectos individuales antes que el programa de Gobierno que les sirvió de plataforma para ser electos.
El discurso de aquellos que quieren hacernos creer que las ideologías no tienen importancia, sólo buscan confundir a los chilenos y chilenas. Quienes formamos parte de la Concertación, los leales a nuestro Gobierno, tenemos claro quienes somos. Somos quienes nos opusimos (muchos desde niños) a la dictadura brutal de Pinochet, somos quienes admiramos a nuestros ex Presidentes elegidos por el pueblo, somos quienes defendemos la política de la vida, por sobre la política de la muerte. Somos quienes creemos que las mujeres y los hombres somos iguales ante la ley y sus derechos. Somos quienes no escondemos nuestra ideología porque estamos orgullosos de aquello.
Quien trabajó con Pinochet es un pinochetista... aunque quieran hacernos creer de lo contrario.
La verdad no es una falta de respeto, pero a muchos les duele.
Bajo este contexto, optamos por el trabajo en conjunto con la ciudadanía y las policías, coordinando labores tanto preventivas, como de activa respuesta ante delitos cometidos. Con Carabineros hemos trabajado en profundidad en base al Plan Cuandrante, trabajando con la Policía de Investigaciones en otras áreas de seguridad.
Cerca de las dos de la madrugada se produjo la detención de un joven en la villa Los Alcaldes, sorprendido con droga en su poder. En ese momento, me sorprendió la premura y profesionalismo de los efectivos policiales para abordar este tipo de situaciones. 